El Ayuntamiento de Cáceres ha ordenado precintar este fin de semana a dos establecimientos de ocio nocturno de la Plaza de Albatros de La Madrila, y ha propuesto para sanción a otro en la calle Pizarro tras ser inspeccionados por el GES (Grupo Especial de Seguridad) de la Policía Local comprobar que no cumplían con las medidas sanitarias impuestas por la situación de pandemia que vivimos actualmente.

En La Madrila, el primero de los bares, la noche del sábado a las 00.40 horas, los agentes comprobaron que aunque la puerta principal se encontraba cerrada y con las luces apagadas, se escuchaba música desde la calle por lo que se procedió a entrar para realizar la pertinente visita de inspección. Una vez en el interior, se comprobó que la actividad de ocio se estaba desarrollando con más de 60 personas en el interior y que la música estaba bastante alta. Según el informe de la Policía Local se incumplía la distancia de un metro y medio entre las mesas, también entre los grupos de clientes e incluso no se estaba realizando la obligatoria limpieza y desinfección del local y de los baños. No existía un itinerario marcado de entrada y salida con el agravante de que se estaba utilizando la pista para bailar. Además, nadie en el establecimiento portaba mascarilla.

Por lo tanto, aparte de que las condiciones encontradas en el bar suponían un grave riesgo para la salud de todas las personas que estaban allí, suponía un peligro añadido el hecho de que los accesos a la puerta principal desde la sala se encontrasen cerrados con cadenas y candados, una de las salidas de emergencia totalmente anulada y llena de obstáculos y la otra cerrada y sin ningún tipo de señalización.

El segundo local sancionado, que será precintado, presentaba la puerta principal cerrada pero mantenía abierta una lateral en la que un portero dejaba entrar y salir a la clientela a la 01:10 horas, no estando permitido hacerlo a partir de las 00.00 horas. Al entrar en el establecimiento se pudo observar a unas 50 personas consumiendo con normalidad y entrando y saliendo con bebidas y sin tener en cuenta ninguna de las premisas ni obligaciones sanitarias del COVID-19: ni distancias de seguridad, ni limpieza y desinfección, ni itinerarios de entrada y salida e incluso personas fumando y un menor que estaba consumiendo alcohol. También se sorprendió a varias personas consumiendo estupefacientes en los baños.

 Las sanciones a las que se enfrentan sendos locales son multas desde 30.001 euros incluso el cierre del establecimiento hasta un tiempo máximo de tres años.

 Por otra parte, el tercer local inspeccionado, en este caso en la calle Pizarro, no será precintado pero sí propuesto para sanción tanto económicamente como con reducción de horarios a la hora del cierre durante los días sucesivos. En el momento de la inspección del GES, el bar tenía un aforo de 30 personas más del permitido ya que no disponía de un control de acceso de personas en la puerta de entrada.

 El concejal de Seguridad del consistorio cacereño, Andrés Licerán, ha recordado que ya se advirtió “de que en esta ciudad íbamos a mostrar tolerancia cero ante los incumplimientos sanitarios que pusieran en riesgo la salud de las personas y que las fiestas Navideñas lejos de animarnos a subir un poco la mano ante estas situaciones nos iba a mantener más alerta que nunca”.