El Palacio de la Isla expondrá durante todo el mes de mayo el “acta de creación de la Feria de San Fernando”, dentro de la serie de muestras que se ha denominado “el documento del mes”.

En esta ocasión el documento elegido señala que el 7 de septiembre de 1895 se celebra en el ayuntamiento de Cáceres la reunión definitiva que había de aprobar la creación de una feria en la ciudad los días 28, 29 y 30 de mayo de cada año. La reunión se celebró bajo la presidencia del segundo teniente de alcalde, Joaquín Castell Gabás. En esta reunión se acuerda la creación de una sociedad compuesta por 80 personas para la celebración de dos corridas de toros. También se aprueba crear una comisión de festejos para ocuparse de los asuntos propios de la celebración de la feria. A la reunión asisten un total de 431 personas que representan a todas las clases de la sociedad local, especialmente ganaderos y comerciantes.

El documento que se expone desde mañana en el Palacio de la Isla es el acta de creación definitiva de la actual feria de San Fernando. En el margen del documento aparecen los nombres de los miembros de la denominada comisión especial de feria que había sido la precursora de la creación de unas nuevas ferias en la ciudad, según explica el archivero municipal, Fernando Jiménez Berrocal.

Los días 28, 29 y 30 de mayo de 1896 se celebran en Cáceres la primera feria de San Fernando. La concentración ganadera se realiza en el rodeo de la ciudad y la actividad propiamente comercial se celebra en la Plaza Mayor, lugar elegido para la instalación de puestos de objetos diversos que traen a la ciudad mercaderes errantes que recibían el apelativo de feriantes, por su presencia en la mayor parte de las ferias que se celebraban en Extremadura y territorios adyacentes.

Cabezones
El documento del mes de mayo estará acompañado por los “cabezudos”, tres figuras realizadas por Eulogio Blasco, artista local y afamado pintor y escultor de la escuela de Bellas Artes de Cáceres, que han estado saliendo a la calle en las Ferias hasta inicios de los años 90 del siglo XX. Hoy en día los que salen son reproducciones de los originales. En total salían seis gigantes y seis cabezudos, entre ellos los tres que se exponen en el Palacio de la Isla (Dolor de Muelas, El Chino y Ojo Morado) realizados en carton piedra con policromía y unas dimensiones de 40 x 55 cm.

Historia de las Ferias de San Fernando
Las ferias están presentes en el desarrollo comercial de los concejos desde la Edad Media. Las fechas de su celebración estaban en consonancia con los ciclos de las cosechas y el ganado, lo cual hacia posible que durante una determinada época del año, los concejos se pudiesen surtir de aquellos productos en los que eran deficitarios, desde el aceite hasta la cera. A la vez les permitía poner en el mercado el excedente de productos locales. Por tanto la feria en sí es una concentración mercantil, de más calado e importancia que el mercado local. La concesión de las ferias medievales correspondía a la corona, se celebraban durante treinta días y estaban sujetas a una reglamentación de carácter jurídico-mercantil, según explica el archivero municipal.

En el caso de Cáceres, su concesión aparece en el propio Fuero medieval donde se manifiesta que:

Mando y concedo al concejo de Cáceres que haga feria durante los últimos quince días del mes de Abril y los quince primeros días del mes de Mayo. Y en estos dos meses vengan seguros y con tregua todos los que vinieren o quisieren venir a esta feria, tanto cristianos como judíos, sarracenos, enemigos u otros siervos o libres de tierra de sarracenos o de tierra de cristianos

Las ferias ganaderas se mantendrán en el tiempo con desigual importancia. A los periodos de malas cosechas, hambrunas y pestes que se suceden en la villa, se unirá el auge de las ferias ganaderas de Zafra y sobre todo la de Trujillo, que serán la causa principal de la practica desaparición de las ferias medievales de Cáceres.

Las actuales ferias de San Fernando surgen por la necesidad tanto de los grandes propietarios como de los industriales locales por activar una feria diferente, que durante unos días convierta la ciudad en espacio para las transiciones comerciales y ganaderas que restituyera a Cáceres la importancia que los nuevos tiempos demandaban. Las gestiones entre el ayuntamiento y los ganaderos e industriales se llevan a cabo en la última década del siglo XIX y se materializan en 1896 cuando se celebra la primera Feria de San Fernando. Esto se conseguía en una ciudad que no superaba los 15.000 Habitantes, que desde 1881 tenía acceso al ferrocarril que había roto con siglos de aislamiento en materia de comunicación.

En los dos teatros de la ciudad, el veterano Teatro Principal y el flamante Teatro Variedades, se estrenaban los espectáculos más importantes de la temporada. Las pensiones y posadas se llenaban de forasteros al calor de los negocios y la ciudad se trasformaba en un lugar para el comercio y también para el ocio y el galanteo. En la plaza de toros hacían el paseíllo lo más reputado de la tauromaquia nacional. Se inauguraba la luz eléctrica en el alumbrado público de la ciudad y se inauguraba el futuro parque de Cánovas. Todo ocurría en ese año de 1896, año en el cual Cáceres iniciaba la entrada, de puntillas, en el siglo XX.