El viaje a Nepal ha sido decisivo para asegurar a Cáceres como la ciudad donde se desarrollará el proyecto budista. Así lo ha confirmado a los medios esta mañana el alcalde de Cáceres, Luis Salaya.

A través del memorando con el que se iniciaron las relaciones con la Fundación Lumbini se generó un acuerdo de voluntad entre las dos ciudades y este viaje ha servido para convencer a empresarios y políticos de que la ubicación ideal para sacar adelante esta iniciativa es Cáceres.

Este proyecto promovido por la Fundación, según ha explicado Salaya, más allá de la construcción de un centro budista, implica un salto empresarial de carácter internacional importante para la región, estableciendo relaciones directas con el mercado asiático, centro de la economía mundial y de dinámicas políticas en evolución y asentamiento. Una oportunidad para situar Extremadura, y más concretamente Cáceres, en los medios de comunicación asiáticos, así como para ampliar horizontes en materia de turismo.

Por otra parte, la construcción de este centro de paz que representa la filosofía de buda haría que Cáceres, ya conocida por «ciudad de las tres culturas», introdujese una cuarta cultura en la ciudad.

«Es un proyecto ambicioso para el futuro de la ciudad y ha de contar con el apoyo de todos los grupos», ha asegurado el alcalde cacereño explicando la necesidad de que no existan trabas políticas, tras comunicar que aún falta definir el terreno donde se ubicará el centro, que en cualquier caso será fuera del casco urbano.

Todos estos detalles se conocerán en las próximas semanas, de cara a la presentación del proyecto budista en Fitur.