EL AYUNTAMIENTO DE CÁCERES SE SUMA AL MINUTO DE SILENCIO DEL DÍA MUNDIAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

EL AYUNTAMIENTO DE CÁCERES SE SUMA AL MINUTO DE SILENCIO DEL DÍA MUNDIAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

En las escaleras del Ayuntamiento de Cáceres se ha guardado, esta mañana, un minuto de silencio con motivo del Día Mundial contra la Violencia de Género. A él han asistido miembros de la corporación municipal y algunos colectivos de mujeres de la ciudad.

Además, esta tarde a las 18:00 horas saldrá desde la Fuente Luminosa una manifestación contra la violencia machista que formalizará en la Plaza Mayor donde se desarrollarán distintas actividades.

Comentarios (1)

  1. https://youtu.be/rcZO3Oq7WWw
    NO EXISTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO. Porque los asesinatos y delitos cometidos por hombres, mujeres, blancos o negros no pueden representar jamás a un sexo, género o raza, sino a los despreciables individu@s que los cometen.
    Si se aplican discriminaciones genéricas contra ellos, como ocurre en las leyes de género contra los hombres heterosexuales, se está cometiendo un gravísimo atentado sexista o racista.
    No puede existir jamás una discriminación genérica para penalizar, señalar, estigmatizar y discriminar a un sexo, una raza o colectivo con respecto a otros. Porque este término y sus leyes se utilizan para señalar, crear psicosis institucional y leyes gravísimamente discriminatorias contra millones de personas inocentes. Personas que no son culpables del sexo con el que nacen ni de delitos cometidos por algunos con su mismo sexo.
    Las leyes de género son el delito penal de autor, la máxima expresión de sexismo, racismo aplicado contra los varones por el propio estado, que ha creado psicosis y terror en la población, poniendo los delitos cometidos por el hombre hasta en la sopa mientras se ocultan cuando son ellos las víctimas para responder al multimillonario negocio creado con unas leyes demoníacas que se retroalimentan por la terrible injusticia que provocan. Las leyes de género provocan el problema, y por su injusticia evitan la tan necesaria concienciación.
    Una violación sexista o racista de derechos humanos fundamentales jamás podrá formar parte de una solución, sino de la multiplicación del problema y una masacre inútil contra millones de personas inocentes.
    Leyes e ideología que nada tiene que ver con la igualdad, que trata de contabilizar cuantos más casos mejor, pero solo cuando es un hombre culpable, para inducir en la población el pensamiento de que el hombre heterosexual es el mismísimo Satanás, y sus armas demoníacas son el machismo y el heteropatriarcado.
    Jamás una tan gravísima violación y discriminación de derechos humanos fundamentales estuvo «fundamentada» en tamaña falacia, que intenta convencer de que el hombre es una especie de orco que tiene retenidas, vejadas, secuestradas a las mujeres a quien hay que exterminar, deconstruir, para liberarlas. Un monstruo que actúa porque se cree superior a ellas o las considera de su propiedad.
    Jamás habra existido mayor insulto y ataque contra la dignidad humana como la ideología de género y sus leyes de género contra el varón heterosexual.
    Por desgracia la violencia forma parte de lo más despreciable del ser. Pero de seres individuales.
    Poner sexo, género, raza, a la violencia y maldad humana, y discriminarles ante la ley, ya se hizo contra las personas de raza negra en el apartheid, o durante la persecución antijudía. Y ahora en «el género»se está haciendo esto mismo contra los hombres.
    Se creó el mismo odio contra ellos.
    También negros y judíos fueron considerados un problema de estado.
    También la persecución antijudía o el apartheid en Sudáfrica en su momento fueron legales.
    Se crearon los mismos tribunales de excepción o «especializados»que ahora en el género han sido creados únicamente para «juzgar» en juicios rápidos hombres heterosexuales cuando son denunciados por sus parejas femeninas.
    Las gravísimas discriminaciones de género son solo contra hombres heterosexuales. Las parejas homosexuales de hombres o mujeres soluciónan sus problemas ante tribunales imparciales, pero también les deja desprotegidos con una ley menor.
    Cuando se destruye la igualdad ante la ley desaparece el estado de derecho, que queda convertido en un ataque sexista racista ejercido por el propio estado.
    No es en absoluto cuestión de números o de un tipo de delito específico, sino que hombres y mujeres debemos ser iguales ante la ley. Porque igual de grave que una violación o maltrato es condenar inocentes por algo tan grave que jamás han cometido. Lo cual iguala exactamente a hombres y mujeres y hace imperiosa la absoluta necesidad de que todos seamos iguales ante la ley y todos debamos tener derecho a presunción de inocencia y derecho a un juicio absolutamente imparcial sin que se aplique jamás ningún tipo de «perspectiva de género» (o de raza) contra nadie. La única perspectiva que se debe aplicar de forma obligatoria a los jueces es la perspectiva de imparcialidad total y absoluta.
    Una ley justa y de concienciación debe proteger a todas las personas sin discriminación alguna, indistintamente del sexo, género, número de delitos, o raza al que pertenezcan. De lo contrario no es posible la concienciación ni la justicia, y el problema es la ley.
    Sin embargo las leyes de género están basadas en la discriminación. No proteje a todas las personas por igual, sino que se ha creado contra la mitad de la población española, resultando por su injusticia absolutamente inútil y no protegiendo absolutamente a nadie, y destrozando la necesaria concienciación que tiene que estar basada en justicia y exacta y estricta igualdad.
    Tribunales creados únicamente para «juzgar» hombres heterosexuales repartidos por toda España, donde los jueces además son «especializados» de forma obligatoria en «perspectiva de género» contra el varón, y donde cuestionar la palabra de una mujer ante la de un hombre, podría ser considerado «violencia institucional»
    Se aprobó incluso que la mujer no tenga necesidad de presentar denuncia o relación sentimental, lo cual destruye completamente el derecho a defensa de cualquier varón.
    Cuando desaparece la igualdad ante la ley, desaparece el estado de derecho. Se convierte en una inquisición donde se condena por sexo, género, o raza. La justicia y el estado se convierten en instrumento de terror al servicio de ideologías.
    No podemos creer que la violencia tiene género porque estamos satanizando, señalando y discriminando a millones de hombres.
    Tampoco podemos aceptar jamás que la violencia tiene raza porque
    estamos satanizando y señalando a millones de personas, blancos, negros, o amarillos que son inocentes.
    Compartir genitales o color de piel con quién comete un delito no convierte en culpables al resto de individuos con sus mismas características, y jamás tendrían que sufrir la más mínima discriminación.
    La violencia y la maldad humana no tiene género. Ni sexo, raza, ni color de piel.
    Si ponemos sexo, género, raza, color de piel.., a la violencia y a la maldad humana estamos cometiendo un señalamiento y un crimen sexista-racista contra millones de personas inocentes desde su nacimiento.
    Ningún sexo, género o raza merece un pecado original heredado sin que sea un gravísimo atentado contra los derechos humanos fundamentales.
    Todos condenamos la violencia y la sufrimos como lo más ruin inhumano y despreciable del ser, Pero ello no nos ha de permitir jamás cometer un crimen sexista aberrante e inútil contra millones de personas inocentes.
    El hombre heterosexual no es un monstruo al que hay que deconstruir. También son personas. Son todas y cada una de las personas que están en la otra cara de las leyes de género, su gravísima discriminación y el continuo señalamiento público de satanización creado contra ellos.

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