Camino Llano: recuperar una puerta histórica de la ciudad

La transformación del entorno de Camino Llano y la plaza Marrón continúa avanzando con nuevas fases de información y diálogo con la ciudadanía, dentro de un proyecto estratégico que redefinirá uno de los accesos clave al Centro de Artes Visuales Museo Helga de Alvear y a la Ciudad Monumental.

En este marco, el pasado 10 de marzo, personal técnico municipal, junto con representantes de la empresa Aquaducto, adjudicataria de la redacción del proyecto, participó en una sesión ordinaria del Consejo de Participación para presentar los detalles de la actuación y resolver las dudas planteadas por los representantes vecinales.

Camino Llano no es una calle cualquiera. Si observamos el trazado urbano de Cáceres, encontramos en esta vía una pieza histórica clave en la evolución de la ciudad. Documentos conservados desde al menos el siglo XV la identifican como el “Camino real que dicen el Camino Llano que va al Monasterio de San Francisco”, una de las principales entradas desde el sur, destacada por ofrecer un tránsito más accesible y llano frente a otras rutas medievales. Su función estratégica en la movilidad urbana se remonta, por tanto, a varios siglos antes de la configuración de la ciudad contemporánea.

La plaza Marrón, por su parte, debe su nombre a Vicente Marrón, comerciante del siglo XVIII que promovió la construcción de viviendas en este entorno, impulsando el desarrollo urbano de la zona. El barrio que fue creciendo a su alrededor conserva esa huella histórica tanto en su configuración como en su propia toponimia.

Durante buena parte del siglo XX, Camino Llano mantuvo su carácter de puerta y espacio de actividad económica y social. Tiendas, talleres, servicios y actividades culturales formaron parte de la vida cotidiana de la calle, que llegó a acoger incluso la sede de medios de

comunicación regionales, consolidándose también como punto de producción cultural e informativa.

La plaza de Marrón fue el lugar donde llegaban los transportes públicos desde los pueblos cercanos. Así, hasta finales de los 70, la parte baja de lo que hoy es la calle Hernando de Soto, y que entonces era una calle sin salida, albergaba el aparcamiento de los autobuses de la empresa Vitoriano Caballero.

Sin embargo, los cambios en los modelos de movilidad y en las dinámicas comerciales de finales del siglo XX provocaron una progresiva pérdida de protagonismo de este eje urbano, que comenzó a quedar relegado frente a otras arterias de la ciudad, pese a su enorme potencial histórico y simbólico.

El punto de inflexión llegó con la apertura y ampliación del Museo Helga de Alvear, equipamiento cultural que ha situado a Cáceres en el circuito internacional del arte contemporáneo. Desde entonces, el entorno de Camino Llano y plaza Marrón ha recuperado su condición de acceso natural y simbólico hacia la Ciudad Monumental.

 

En este contexto, la Junta de Gobierno Local ha aprobado el proyecto de remodelación integral que ampliará los espacios peatonales, incorporará 55 nuevos árboles, implantará plataforma única, nuevo mobiliario urbano y zonas verdes, y reordenará el tráfico en una de las áreas más transitadas del entorno histórico. La intervención integrará además el muro del museo mediante gradas que suavizan las diferentes alturas y reforzará la conexión visual y física con el equipamiento cultural.

Esta actuación no responde únicamente a criterios estéticos. Supone recuperar el papel histórico de Camino Llano como puerta de entrada, espacio de encuentro y eje de conexión entre cultura, comercio y vida urbana. Un proyecto alineado con los objetivos de la Agenda Urbana de Cáceres (AUCC), que apuesta por una ciudad más accesible, verde, cohesionada y culturalmente activa.

Camino Llano y plaza Marrón no solo forma parte de la memoria de la ciudad; vuelve a posicionarse como uno de los espacios estratégicos para su futuro.